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arrib.

viernes, 12 de agosto de 2011

Gestos

Gestos 
destinados a repetirse
sobre el camino abierto


tal vez esto haya sido estar juntos
y ésta la gran maravilla de la vida


aferrarnos tomados de la mano
anhelando desesperados
las llaves que trae la tormenta


para soltar amarras


y disgregarnos
disimulados en la lluvia.

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M.M.Vendramini.-

lunes, 1 de agosto de 2011

Tan breve en el tiempo de nuestra vida

Se quemó sin arder
con un resplandor apenas tibio
que iluminó todo


el alma
la carne
la tarde
todo
para siempre


fue tan breve   tan fugaz
en el tiempo de nuestra vida
que casi no nos dimos cuenta


ahora sólo me queda esa mirada fija
extraña y oscura
que nunca supe si preguntaba
decía 
o simplemente


se desesperaba.

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M.M.Vendramini.-

viernes, 22 de julio de 2011

La estera de los sueños.-

Se sentó en el lugar que te estaba destinado,
miró las cosas 
desde esa precisa  cavidad del espacio
y desde el mismo ángulo de luz.


No conforme,
durmió esa noche
sobre la estera destinada a tus sueños,
los que tendrías que haber soñado
si alguna vez
hubieses aceptado su invitación.


Despertó sin embargo
tendida sobre el suelo.


La fuerza de lo que no soñaste
ni soñarías nunca
fue tan fuerte,


que la empujó a la sombra,
donde debe insistir y olvidarte.


Nunca podría ver la forma de la vida,
que deberías haber abrazado para seguir,
desde la extraña circunstancia
de tu espacio perdido.

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M.M.Vendramini.-

martes, 19 de julio de 2011

Ciudades invisibles .-

Ciudades invisibles, países reflejados

En el libro Ciudades invisibles , Ítalo Calvino imagina todo un mundo y lo pinta a través de extensos diálogos entre Marco Polo y Kublai Kan. Jorge Londero.

En el libro Ciudades invisibles , Ítalo Calvino imagina todo un mundo y lo pinta a través de extensos diálogos entre Marco Polo y Kublai Kan. En ellos, el famoso viajero describe lugares maravillosos, paisajes urbanos nunca vistos, comunidades con idiomas y organizaciones con las cuales no podríamos convivir nunca.
El Gran Kan lo escucha con atención. Algunas veces se tienta él mismo a describir una ciudad que imagina o que sueña y le pregunta a Marco Polo si ese lugar existe. Otras veces, ante descripciones poco creíbles, Kublai pone en duda lo que dice Polo.
Ante esa duda, el viajero y creativo relator le contesta con una fantástica frase que justifica el valor y los alcances de su imaginación: “La mentira no está en las palabras, está en las cosas”.
En muchos ejemplos, la frase se me aparece casi a diario en este país donde lo evidente se clasifica como falso mientras los discursos se basan más en supuestos que en certezas. Realidad y fantasía, todo es tan confuso en nuestra Argentina como en Valdrada, una de las ciudades imaginadas por el Polo que imaginó Calvino. Construida sobre un gran espejo donde todo se refleja, en Valdrada llega a ser más importante la imagen que aquello que la genera, en una duplicación que lleva a la infelicidad. “Las dos Valdradas viven una para la otra, mirándose a los ojos de continuo, pero no se aman”, escribe Calvino.
En medio del libro, Marco Polo describe un puente, piedra por piedra.
–¿Pero cuál es la piedra que sostiene el puente? –le pregunta Kublai Kan.
–El puente no está sostenido por esta piedra o por aquella –responde Marco–, sino por la línea del arco que ellas forman.
Kublai reflexiona y agrega:
–¿Por qué me hablas de las piedras? Es sólo el arco lo que me importa.
Entonces, Marco Polo le responde:
–Sin piedras no hay arco.
En la Argentina en la que dicen que vivimos, lo que importa es el reflejo del arco; pero en la Argentina que vivimos son las piedras reales las que sienten todo el peso.
Como las Valdradas enfrentadas, esas dos Argentinas viven la una para la otra, mirándose a los ojos todo el tiempo, pero no se aman.

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 Tomado de "La voz del interior" día martes 19 de julio, 2011.- Córdoba-

lunes, 18 de julio de 2011

No bastará esta siembra

Trabaja,
obrera laboriosa.
Todo a tu cargo.


Las pesadillas
                       el viento
                                      sus neuralgias.


No te distraigas,
cuida la lengua.


Disimula
              alimenta
                            pacta con ella.


Ha de llegar la hora,
el cirio de metal,
el hedor blanco.


Cera y abismo,
casi un juego el horror.


¿Sólo esto el amor?


¿El rostro de otra ausencia
y el espanto?


Pierde esa costumbre de gritar.


Una niña te observa.
Quiere su propia ronda,
la voz
          el colmenar.


No bastará esta siembra.

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M.M.Vendramini.-

jueves, 14 de julio de 2011

Partes del orden.-

Al helio del sol que irradia maná.
A la voluntad de los campos magnéticos.
A las costumbres del azar.
A la complejidad de este camino
que no llevaba a los lugares esperados.


                   ***


por más que me rebele,
(Rebelarse es cambiar de amo.)
Como la arena, como el viento, como el helio,
obedezco.
Estoy hecho de obediencia.


                    ***


A esa catedral efímera,
el orden dentro de la chispa.
a las necesidades inhumanas
que construyen el dodecaedro.
A las rosas de la carne.
A las paredes intangibles
de la prisión en que soy libre.
A esa sombra que no me deja responder
de qué le sirvió el verano
al ruiseñor en la nieve.


                     ***


Como el pentágono, extiendo mis medidas
en este espacio numerable.
Como el agua, obedezco a este declive
de milésimos de segundo.
Como el árbol, que no conoce el tiempo ni el espacio,
obedezco a mi ignorancia.


                     ***


A la necesidad irracional de comprender
por qué soy como soy.

                     ***

Andrés cabeza - Córdoba 1971-
"Geometría" Córdoba 2006 -
Alción Editora.-

domingo, 10 de julio de 2011

Hojas de invierno

110410
Fotografía de Celeste Sánchez Vendramini - 2010 .-