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arrib.

domingo, 17 de abril de 2011

La fragilidad de las palabras

Hasta cuando debo sostener tus lamentos
tus ojos y tu lengua
tu llagas negras.


No ves el viento.


dice que no en las ramas
en el pájaro
en el centro del aire
en la tensa densidad del tiempo.


Hasta cuándo
mujer que ya has partido.

 No ves el viento


__________


Otra vez
las náuseas.


Levántate
sigue jugando.

Loque no ha sido dado
salda esta deuda.
La condena
fue anterior al delito.


Sé niña ahora.


Trepa los árboles del sueño
toma sus frutos
desviste a la intemperie
lo que no fue refugio.


Para cada forma de la vida
tienes las mácaras.


Desea          
          
            arrebata
       
                            delinque   
             
Vomitar el espíritu
nada hay más doloroso.


Cuando no puedas más
recuerda.


Tiene los dados la muerte.


__________




Palabras oscuras 
entre las otras.


No sé si por amor
o por espanto.

No te vi
entre las fibras de mis cantos.

Ni en la enramada
frágil de abril.


Y el viento sigue
sobre mi letra.

Empeñada en borrar 
todas las huellas.

__________

M.M.Vendramini.-

2 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Uno sostiene sus lamentos a veces por una eternidad, mientras inventa un nuevo lamento y le permite al viento llevarse precipitadamente las llagas y los dolores concernientes al pasado. (Primer comentario). Continúo con el segundo poema: "vomitar el espíritu/nada hay más doloroso" Creo que una vez vomitado se regenera y vuelve a la luz. Bellos bellos los dos poemas. Continúo con el tercero. Lindas imágenes nostálgicas: "Y el viento sigue /sobre mi letra./Empeñada en borrar/todas las huellas. Digo: ¿Será que se borran?
Preciosos los tres querida poeta. ¡Felicitaciones! Me encantaron tus letras.

Besos.

medianoche dijo...

El ser humano sabe mucho de lamentos, vive esclavo.

En cuanto, el espíritu espantado se aleja de su centro, no sé si se puede advertir su huida.

El viento con su ráfaga se afana por hacer parecer que nuestra existencia nunca fue, la nostalgia solo deja la brisa remover esas cenizas del ayer.

Hermosísimos, que placer poder leerlos.

Gracias.

Besos