Qué tiempo cabe en la huida
despojada de la luz primera
cuando surgía en llanto y vos gritabas
la vida
era un cono de sombras
abriéndose
y no sabía
y no sabías.
__________
Siempre hubo espacio
en la nave
no quisiste subir
tal vez
consideraste débil la estructura
borroso el nombre
poco segura la ruta
no sabes
siempre
dejé una luz en la proa.
__________
Era verdad
estos pájaros desnudos y jadeantes
mirándonos
pupilas huecas esperando
que me separe de vos
que ceda
que te entregue sin pactos
sin batallas
cuánto tardaré
unas horas
días
el brevísimo lapso del sueño
dominando mi frente
mientras escribo llegan
se abalanzan sobre tu corazón decapitado
y te abandono
entre lágrimas y abrazos
negados siempre
de barro soy y seré y fuiste
efímeras huellas
en este laberinto preparado.
__________
M.M.Vendramini.-
blog protegido
arrib.
sábado, 21 de mayo de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
Andaré sin dejar huellas
"Tendré tu paso,
andaré sin dejar huellas"
G. Ungaretti
Cedí a tu último reclamo.
Sazonados los frutos,
abrillantados por su propio aliento,
te entregué la cosecha.
Nada que no fuese de tu agrado.
Entonces me abrazaste.
Y fuiste abriéndome la piel
con helada delicadeza.
__________
Créeme,
también me alimenté con primaveras.
Tuvo en la sangre lugar
el alborozo,
mastiqué las fragancias
y su vuelo estelar en la graganta.
Lo demás, lo hizo el tiempo,
cuando florecieron las escaras.
Estoy de pie.
No fueron necesarios los milagros.
Sobre tus hombros,
en lugar de mi carga,
queda el alba.
__________
NIGHTMARE
Rara tu muerte.
Quedaban,
el olor de tu cuerpo,
el vaso, el cigarrillo,
los amigos llegados desde el lugar de la violencioa.
¿Fuiste sólo un invento de mi temor?
Devolvía el abismo
tus ropas blancas.
Tan blancas
para la oscuridad del amor.
__________
M.M.Vendramini.-
andaré sin dejar huellas"
G. Ungaretti
Cedí a tu último reclamo.
Sazonados los frutos,
abrillantados por su propio aliento,
te entregué la cosecha.
Nada que no fuese de tu agrado.
Entonces me abrazaste.
Y fuiste abriéndome la piel
con helada delicadeza.
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Créeme,
también me alimenté con primaveras.
Tuvo en la sangre lugar
el alborozo,
mastiqué las fragancias
y su vuelo estelar en la graganta.
Lo demás, lo hizo el tiempo,
cuando florecieron las escaras.
Estoy de pie.
No fueron necesarios los milagros.
Sobre tus hombros,
en lugar de mi carga,
queda el alba.
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NIGHTMARE
Rara tu muerte.
Quedaban,
el olor de tu cuerpo,
el vaso, el cigarrillo,
los amigos llegados desde el lugar de la violencioa.
¿Fuiste sólo un invento de mi temor?
Devolvía el abismo
tus ropas blancas.
Tan blancas
para la oscuridad del amor.
__________
M.M.Vendramini.-
sábado, 30 de abril de 2011
Anaïs Nin - (Paris 1903 - 1977) - La casa del incesto.-
(fragmentos)
La mañana en que emprendí este libro comencé a toser..
Algo me salía de la garganta, algo que me asfixiaba. Rompí la membrana y lo arranqué.
Volví a acostarme y dije: acabo de expulsar mi cortazón.
Es un instrumento hecho de osamenta humana. Lo llaman quena.
Debe su origen al culto que un indio dedicaba a su amante.
Cuando ella murió él hizo una flauta con sus huesos. La quena posee un sonido
más penetrante y más cargado de inquietud que la flauta común.
Quienes escriben conocen el proceso. En esta flauta pensaba cuando expulsé mi corazón.
Sólo yo no espero que mi amor muera.
______________
La mañana en que emprendí este libro comencé a toser..
Algo me salía de la garganta, algo que me asfixiaba. Rompí la membrana y lo arranqué.
Volví a acostarme y dije: acabo de expulsar mi cortazón.
Es un instrumento hecho de osamenta humana. Lo llaman quena.
Debe su origen al culto que un indio dedicaba a su amante.
Cuando ella murió él hizo una flauta con sus huesos. La quena posee un sonido
más penetrante y más cargado de inquietud que la flauta común.
Quienes escriben conocen el proceso. En esta flauta pensaba cuando expulsé mi corazón.
Sólo yo no espero que mi amor muera.
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No recuerdo haber tenido frío ni calor. Ninguna frialdad, ninguna quemazón. Sueño climatizado,
sin fiebre, sin estremecimientos. No recuerdo haber tenido hambre. El alimento se incorporaba por poros invisibles. No recuerdo haber llorado.
Sólo sentía la caricia del movimiento - movimiento en el cuerpo de otra - absorbida, sumergida en la carne de otra, mecida por el ritmo del agua, la lenta palpitación de los sentidos, el zumbido de la seda.
Amor sin conciencia, movimiento sin esfuerzo en el curso suave del agua y del deseo, aliento en el éxtasis de la disolución.
Me desperté al alba, arqueada sobre una roca, esqueleto de un barco ahogado por sus propias velas.
La noche me cercó, fotografía despegada de su marco. Parte del forro del saco se rasgó como las conchas de una ostra. Separados, el día y la noche y yo caía en su hendidura sin saber en qué lecho reposaba, si en la hoja más alta del alba, la gris, la fría, o sobre la cama sombría de la noche.
Una voz había atravesado los siglos, tan pesada que lo que tocaba lo quebraba, y de un peso tal que temía que vibrara
en mí con eterna resonancia; una de esas voces roncas, ultrajantes, semejantes a los gritos herrumbrados que surge en el último paroxismo del orgasmo.
sin fiebre, sin estremecimientos. No recuerdo haber tenido hambre. El alimento se incorporaba por poros invisibles. No recuerdo haber llorado.
Sólo sentía la caricia del movimiento - movimiento en el cuerpo de otra - absorbida, sumergida en la carne de otra, mecida por el ritmo del agua, la lenta palpitación de los sentidos, el zumbido de la seda.
Amor sin conciencia, movimiento sin esfuerzo en el curso suave del agua y del deseo, aliento en el éxtasis de la disolución.
Me desperté al alba, arqueada sobre una roca, esqueleto de un barco ahogado por sus propias velas.
La noche me cercó, fotografía despegada de su marco. Parte del forro del saco se rasgó como las conchas de una ostra. Separados, el día y la noche y yo caía en su hendidura sin saber en qué lecho reposaba, si en la hoja más alta del alba, la gris, la fría, o sobre la cama sombría de la noche.
Una voz había atravesado los siglos, tan pesada que lo que tocaba lo quebraba, y de un peso tal que temía que vibrara
en mí con eterna resonancia; una de esas voces roncas, ultrajantes, semejantes a los gritos herrumbrados que surge en el último paroxismo del orgasmo.
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Anaïs Nin - "La casa del Incesto" - Editorial Alción - 2002
sábado, 23 de abril de 2011
Bote nergro - Paulina Vinderman - Argentina 1944 -
Éste es un otoño de traición.
No me refiero al fresno desnudo
ni a la ausencia de poemas ni a tu muerte.
En el cielo brumoso, al anochecer,
la primera estrella casi no brilla, enmudece
como mi boca.
Una declinación.
Todavía se asoma alguna palabra para saludar,
para que haya verdad sin tristeza, para que la perplejidad
sea algo más que una amistad rota o un olvido clavado
en mi cortina, para la simple nocturna loca tarea de vivir
más allá de la razón.
Melodramática colina, en un pasillo que dobla
la página del rencor.
__________
Dibujé una ausencia roja en mi cuaderno.
Tenía forma de flor, inventada por la imaginación
resuelta y tenaz que una vez tuve.
Dejoó caer sus pétalos como monedas
ensangrentadas al correr del día.
Un cómplice del viento que nos habla de eternidad
y ruge por sobre las fronteras que el hombre crea
(puertas arrancadas, formas maltrechas).
No es el tiempo el que pesa sobre mí, es
el humo que el tiempo suelta.
una neblina sin sueños, un ciprés - el mío -
hacia el cielo blanco.
__________
Detrás de mi soledad estaba el jardín.
Por eso no lo ví; porque ella - la soledad -
lo tapaba todo.
Una cigüeña se posaba sobre el tejado
que mi imaginación construía para mi relato,
y sus largas patas eran casi palpables en el
asedio del pleno día, tan silencioso como como la pizarra
del techo bajo sus palmas rojas.
Y ése fue todo mi hogar: una estampa más real
que mi cielo de invierno, enamorado para siempre
de los muros que pintaba año tra año.
País de eternidad, de acertijos, de defensas fatigadas.
__________
Paulina Vinderman - Argentina, Buenos Aires 1944 -
"Bote negro" - Alción Editora , Córdoba 2010 -
No me refiero al fresno desnudo
ni a la ausencia de poemas ni a tu muerte.
En el cielo brumoso, al anochecer,
la primera estrella casi no brilla, enmudece
como mi boca.
Una declinación.
Todavía se asoma alguna palabra para saludar,
para que haya verdad sin tristeza, para que la perplejidad
sea algo más que una amistad rota o un olvido clavado
en mi cortina, para la simple nocturna loca tarea de vivir
más allá de la razón.
Melodramática colina, en un pasillo que dobla
la página del rencor.
__________
Dibujé una ausencia roja en mi cuaderno.
Tenía forma de flor, inventada por la imaginación
resuelta y tenaz que una vez tuve.
Dejoó caer sus pétalos como monedas
ensangrentadas al correr del día.
Un cómplice del viento que nos habla de eternidad
y ruge por sobre las fronteras que el hombre crea
(puertas arrancadas, formas maltrechas).
No es el tiempo el que pesa sobre mí, es
el humo que el tiempo suelta.
una neblina sin sueños, un ciprés - el mío -
hacia el cielo blanco.
__________
Detrás de mi soledad estaba el jardín.
Por eso no lo ví; porque ella - la soledad -
lo tapaba todo.
Una cigüeña se posaba sobre el tejado
que mi imaginación construía para mi relato,
y sus largas patas eran casi palpables en el
asedio del pleno día, tan silencioso como como la pizarra
del techo bajo sus palmas rojas.
Y ése fue todo mi hogar: una estampa más real
que mi cielo de invierno, enamorado para siempre
de los muros que pintaba año tra año.
País de eternidad, de acertijos, de defensas fatigadas.
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Paulina Vinderman - Argentina, Buenos Aires 1944 -
"Bote negro" - Alción Editora , Córdoba 2010 -
domingo, 17 de abril de 2011
La fragilidad de las palabras
Hasta cuando debo sostener tus lamentos
tus ojos y tu lengua
tu llagas negras.
No ves el viento.
dice que no en las ramas
en el pájaro
en el centro del aire
en la tensa densidad del tiempo.
Hasta cuándo
mujer que ya has partido.
No ves el viento
__________
Otra vez
las náuseas.
Levántate
sigue jugando.
Loque no ha sido dado
salda esta deuda.
La condena
fue anterior al delito.
Sé niña ahora.
Trepa los árboles del sueño
toma sus frutos
desviste a la intemperie
lo que no fue refugio.
Para cada forma de la vida
tienes las mácaras.
Desea
arrebata
delinque
Vomitar el espíritu
nada hay más doloroso.
Cuando no puedas más
recuerda.
Tiene los dados la muerte.
__________
Palabras oscuras
entre las otras.
No sé si por amor
o por espanto.
No te vi
entre las fibras de mis cantos.
Ni en la enramada
frágil de abril.
Y el viento sigue
sobre mi letra.
Empeñada en borrar
todas las huellas.
__________
M.M.Vendramini.-
tus ojos y tu lengua
tu llagas negras.
No ves el viento.
dice que no en las ramas
en el pájaro
en el centro del aire
en la tensa densidad del tiempo.
Hasta cuándo
mujer que ya has partido.
No ves el viento
__________
Otra vez
las náuseas.
Levántate
sigue jugando.
Loque no ha sido dado
salda esta deuda.
La condena
fue anterior al delito.
Sé niña ahora.
Trepa los árboles del sueño
toma sus frutos
desviste a la intemperie
lo que no fue refugio.
Para cada forma de la vida
tienes las mácaras.
Desea
arrebata
delinque
Vomitar el espíritu
nada hay más doloroso.
Cuando no puedas más
recuerda.
Tiene los dados la muerte.
__________
Palabras oscuras
entre las otras.
No sé si por amor
o por espanto.
No te vi
entre las fibras de mis cantos.
Ni en la enramada
frágil de abril.
Y el viento sigue
sobre mi letra.
Empeñada en borrar
todas las huellas.
__________
M.M.Vendramini.-
miércoles, 23 de marzo de 2011
El otoño y las palabras que alguna vez dije.
Otoño
Es otoño,
el alba lila.
Sombras azules entre las otras sombras.
Y estos árboles quietos,
con languidez de venados adormecidos
sin refugio.
Velos sobre los ojos,
lunas, bajo la piel del tiempo.
Oh, la vida.
Cascabeles de madera van por las hojas,
rozan los pasos, trepan
sobre los últimos frutos
estremecidos por el abrazo del tiempo.
La voz no llama,
gira y regresa,
es sólo pensamiento.
Caen las torres de los sueños
desmoronándose sobre el silencio
y ceden
las columnas del alma.
__________
Signos
Tengo gusto a zodíaco en la boca
a magros peces
a escorpiones dorados
a vírgenes azules
a mar
a sal
a soles
a leones
¿qué es este vómito ancestral
detenido entre los intersticios del llanto?
Mientras el fragor del recuerdo alcanza al alma
la desnuda
la quiebra
la abandona
sobre una alfombra tímida
de otoño
recién inaugurado.
__________
Es el otoño al fin
Su manso fulgor
encendiéndose en la mañana
sobre los faroles de la calle.
El aire apenas tibio
viste la vida
los seres
las cosas
con su ternura dorada
ya conocida.
Despierta alma, despierta.
Que tu alegría se desangra dormida.
___________
M.M.Vendramini.-
Es otoño,
el alba lila.
Sombras azules entre las otras sombras.
Y estos árboles quietos,
con languidez de venados adormecidos
sin refugio.
Velos sobre los ojos,
lunas, bajo la piel del tiempo.
Oh, la vida.
Cascabeles de madera van por las hojas,
rozan los pasos, trepan
sobre los últimos frutos
estremecidos por el abrazo del tiempo.
La voz no llama,
gira y regresa,
es sólo pensamiento.
Caen las torres de los sueños
desmoronándose sobre el silencio
y ceden
las columnas del alma.
__________
Signos
Tengo gusto a zodíaco en la boca
a magros peces
a escorpiones dorados
a vírgenes azules
a mar
a sal
a soles
a leones
¿qué es este vómito ancestral
detenido entre los intersticios del llanto?
Mientras el fragor del recuerdo alcanza al alma
la desnuda
la quiebra
la abandona
sobre una alfombra tímida
de otoño
recién inaugurado.
__________
Es el otoño al fin
Su manso fulgor
encendiéndose en la mañana
sobre los faroles de la calle.
El aire apenas tibio
viste la vida
los seres
las cosas
con su ternura dorada
ya conocida.
Despierta alma, despierta.
Que tu alegría se desangra dormida.
___________
M.M.Vendramini.-
miércoles, 16 de marzo de 2011
Algunos poemas de Alejandro Schmidt.
Silencio al fondo
Con pocas palabras
puede escribirse todo
pero al escribir todo
algo se borra
lo comprendemos por
el vacío que aparece
y su tajo
- como una mano que
saluda al ausente -
hundimos la lengua.
"La vida milagrosa" (2005) Editorial Recovecos. Córdoba.
__________
Oscuras ramas
A veces pienso que somos
un pasatiempo de la luz
que morir es
otra montaña, allá
en la nieve
y vivir o vivir
algo del viento
entre las oscuras ramas
de lo cierto.
"Oscuras ramas" (2003) - Ediciones Radamanto. Córdoba
__________Silencio
y si no puede ser la luz
dame una máscara para las tinieblas
una linterna de piedra
un corazón veraz
porque
algo
de todo lo perdido
debo encontrar
en tu animal
o tu noche
y si no es el amor
si no es una palabra lo que se despega
y asciende ciegamente en el dolor
que sea un pan de los abismos
y si todo resultara
ceniza
agua de olvido
dame la sombra
dame la pena última
silencio
honda paloma
de mi vida
"Esquina del universo" (2001) -Editorial Alción. Córdoba.
__________
Alejandro Schmidt - villa María, Córdoba Argentina.-
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